Esperando por su resurrección




En visiones de negra noche he soñado en la alegría ausente, pero un despierto sueño de vida y luz, me ha dejado roto el corazón. ¿No es pues un sueño de vida para él, cuyo ojos se fijan en cosas a su alrededor cómo un rayo vuelto al pasado? Ese sagrado sueño... Mientras todo el mundo me regañaba, me ha alentado como un bello rayo de lus guiándome a un solitario espíritu; que aunque aquella luz a través de la torrmenta y la noche tanto temblaba desde lejos. ¿Qué podría ser más puramente brillante en la diurna estrella de la verdad.


No hay largos inviernos allí ni nieve ni lluvia. Tan sólo el oceano para refrescar la humanidad que una eternidad trajera la mañana. Sí. Aunque aquel largo sueño fuera tristeza sin esperanza, era mejor que la fría realidad de una despierta vida, para él, cuyo corazón debe ser y ha sido siempre, sobre la adorable tierra, un caos de profunda pasión desde su nacimiento. Pero debería ser aquel sueño eternamente continuando, como los sueños han sido para mí en mi temprana juventud. Debería así ser dado.


Era locura aspirar todavía a un más alto cielo, porque he gozado cuando el sol brillaba en el cielo de verano.


En sueños de viviente luz y hermosura, he dejado mi corazón en climas de mi imaginación; separado de mi propio hogar y con seres que han sido de mis propios pensamientos, ¿qué más podría haber visto?


¡Una vez, sólo una vez y la loca hora!


No pasará de mi recuerdo algún poder o encanto me había aherrojado. Un viento helado vino hacia a mi en la noche y dejo atrás su imagen en mi espíritu. Y la luna resplandecía en mis sueños en su altiva fase llena, demasiado friamente... o las estrellas. Sea como sea aquel sueño era como aquel soplo nocturno. Dejémoslo pasar.


¡Yo he sido feliz aunque en sueños, coño!

1 comentarios:

Saliva Radioactiva dijo...

Bro tenia que decirte que que bueno lo de tu burra clementina!

Publicar un comentario