El Sombrero Púrpura


Willy Gomita, empresario de la Torre empresarial del este y un gerente de mucha confianza en el mundo de los negocios; siempre lleva en su vestimenta, un sombrero de color púrpura que, desde varios punto de vista del proletariado, lo hace ver muy bien, pero para algunos es totalmente ridículo…


El Sr. Gomita es reconocido en el mundo de los negocios como el Ingenio púrpura, dando énfasis en su estilo y atribuyendo, de alguna manera, un repudio hacia ese estilo. Un día, llegando al trabajo, traté de tener un mejor contacto con él y preguntarle la ambigüedad de su estilo. Es extraño, el Sr. Gomita me invitó a tomar un café y prometió contarme todo el secreto, pero con una condición, que cuando estuviese en el ascensor, hiciera una parada en el piso 8 y empezara a gritar, con furor: ¡Acóplate a la utópica realidad! Sin más que conversar con él, me pensé muy bien las recomendaciones y lo primero que se me vino a la mente fue: ¿Será que el Sr. Gomita me vio cara de ornitorrinco Canadiense en celos, tratando de buscar mejor vida en las fronteras colombianas y la guerrilla? Bueno… Sin más nada que atribuir a la magnitud pensante de mi cerebro, tome la decisión de correr con los riegos de esa recomendación. Al día siguiente, tempranito por la mañana, subí al piso 8 y empecé a gritar tan, pero tan desaforado las frases que me dijo el Sr. Gomita y de repente, empezaron a brotar luces de las oficinas aledañas a la verminosa complejidad arquitectónica del lugar. Automáticamente, comenzaron a salir muchos animalitos viscosos del orificio de los aire acondicionados; muchos animalitos con sombreros púrpura. La música que entraba en mis oídos era realmente electrónica, esa combinación de Tribal con Drum & Basses. Ya me estaba asustando mucho que decidí retroceder y gritar auxilio. Al momento de retroceder y voltear la cara, las imágenes que estaban viendo mis ojos se retro proyectaron nuevamente; imágenes onírica y muy radicales de ese espectáculo de horribles animalitos viscosos tratando de decirme algo, pero que mi mente no dejaba entender.

Con pasos muy raros y abstracto, un animalito se me acercó y camino desde mi zapato derecho hasta mi pelo lleno de cera y fijador. Con leves movimientos, comenzó a ponerme su sombrero Púrpura en la cabeza. El sombrero comenzó a sacar unos ganchos, que poco a poco empezaron a encastrares en mi cabeza; no sentía dolor, sólo sensación de la penetración de los ganchos en mi cerebro. Los ganchos llegaron hasta la masa encefálica y permitieron la dominación de mis acciones. Lo que recuerdo desde ese momento fue la visión del mundo desde otro punto de vista, mas no del mundo real y caucásico que siempre había tenido. La primera imagen que se proyectó fue la del interior del feto de mi madre. Hasta este momento todo es totalmente surreal, tanto así que esta leyenda escrita es tan irreal y bizarra que ni el más entendedor de lo inentendible y comunicador de lo incomunicable, la pude, de alguna forma, interpretar; sólo aquellas personas dignas de la madurez humana y terrestre, podrán dar una explicación considerable a esta situación.


Ah… Mi sombrero púrpura sólo lo podrá ver la persona que está preparada para perspectiva variante del mundo irreal… ¿Tu lo puedes ver?

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